Si bien el planteamiento del problema del tiempo libre y su uso es permanente a lo largo del desarrollo de cada persona, en la adolescencia adquiere una especial importancia pues es en esta etapa donde se marca la personalidad del joven, y facilita o pone trabas a su integración social. El ocio permite al adolescente disponer a placer de sí mismo y asumir así su propia libertad, posibilitándole lograr su autonomía.
El proceso de cambio que significa la adolescencia exige un esfuerzo, que a veces le origina conflictos, tensiones y NO pocas frustraciones que ponen de manifiesto una necesidad creciente de descanso, diversión y convivencia social.
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